«Amar o morir, el amor es el alma de todo…amar o morir…hay de aquel que en la vida está solo, sin que nadie respire con él…amar o morir, no existe otro modo». ¿Haz escuchado alguna vez esa hermosa canción? Si es sí o no, la realidad es que, todos necesitamos de alguna manera amar o ser amados. ¿Por qué? Porque nos hace bien, porque cuando amamos y somos correspondidos mantenemos buenas relaciones con el prójimo. Pero a veces, aunque demos amor, o no recibimos nada, o no vuelve en la misma medida. ¿Te sucede? ¿A qué se debe? ¡Esta es la prueba que pretende decírtelo! Mira la imagen, y según lo que veas, te diremos algo importante.


Si lo primero que viste fue un zorro:

Siendo así, lo que pasa en tu caso en particular, es que al igual que los zorros, te puedes llegar a sentir demasiado cómodo estando solo contigo mismo, por lo que la compañía no es algo de lo que dependes. Otra cosa es que si te gusta estar más solo que acompañado, entonces tienes mucha confianza en ti mismo, algo sin duda bueno, pero que al mismo tiempo te puede hacer prescindir de los demás, y no crear apegos con nadie, de modo que no te cueste nada en absoluto desprenderte de alguien. Tu forma de ser, te hace poco o nada tolerante con los fallos de tu pareja, llegando a creerte también que estar en compañía limitaría tu potencial, lo que no tiene que ser necesariamente así, sólo tienes que buscarte alguien afín a ti y a tus metas.

Si viste un conejo:

Cuando se trata de sentimientos eres muy abierto, no tienes miedo ni vergüenza de mostrar lo que realmente sientes a quien pretenda entrar en tu vida. Eres también receptivo a los sentimientos de los demás, mostrando así que eres empático. También te enamoras demasiado rápido, una desventaja, cuando el otro no va a tu ritmo. Así que ten cuidado, porque tú corazón se puede volver tu mayor debilidad. Contrólate, para que le des amor sólo a quien contribuya a tu bienestar.

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