3 Rompecabezas especiales para mejorar la atención: Sólo los más observadores tendrán éxito

3 Rompecabezas especiales para mejorar la atención: Sólo los más observadores tendrán éxito

Cada día es más difícil concentrarse en una sola tarea, en medio de tanto estrés y obligaciones, perdemos la capacidad, muy vital por cierto, de estar atentos a los detalles y a lo que ocurre a nuestro alrededor.

Como cualquier habilidad, la atención a los detalles y la capacidad de observación pueden ser entrenadas y desarrolladas. Es por ello que les hemos traído estos 3 rompecabezas, excelentes para trabajar en estas habilidades.

Así que veamos el primero. ¿Cuántos frascos vacíos hay a continuación?

¿Cuántos encontraste?

La respuesta correcta estará al final.

Por cierto, mira estos otro rompecabezas similares.

Ahora, el segundo rompecabezas consiste en encontrar letras “N” que se escondieron en una multitud de “M”. ¡Vamos!

Ahora, fue al contrario. Una traviesa “M” se metió en una fiesta de “W”.

Las respuestas:

¿Qué tal te fue? ¿Sencillo o difícil?

Bonus:

Un rompecabezas o puzle es un juego de mesa cuyo objetivo es formar una figura combinando correctamente las partes de esta, que se encuentran en distintos pedazos o piezas planas.

El primer rompecabezas fue creado de forma casi accidental por John Spilsbury en 1760, un experto en el diseño de mapas. Lo hizo al montar uno de los tantos mapas que había creado sobre un tablero de madera dura, recortándolo alrededor de las fronteras de los países.

Esta creación fue usada en Gran Bretaña como pasatiempo educativo, inicialmente para enseñar geografía a los niños. La idea de su uso exclusivo en la enseñanza perduró hasta cerca de 1820.

Alrededor de 1900 nacieron los rompecabezas artísticos para adultos. Aquellos rompecabezas en madera cortados a mano se convirtieron rápidamente en uno de los entretenimientos favoritos de la alta sociedad.

Era costumbre deslumbrar a las visitas con estos originales y elegantes pasatiempos, que por su singular belleza y exclusividad, pasaron a formar parte de la herencia y tradición familiar. Aquellos rompecabezas cortados a mano tenían un estilo peculiar llamado “push-fit”, empujar-colocar, por la manera en que debían ser montados: al seguir el corte, los contornos de la imagen y las áreas de color, las piezas, desprovistas de pomos, no se ensamblaban entre sí como en los rompecabezas comerciales de hoy en día, sino que se acoplaban unas a otras de la forma más sutil. Así, los montadores, debían tener sumo cuidado ya que un movimiento repentino o hasta un estornudo podían echar por tierra el paciente trabajo de toda una tarde.

Credit: Wikipedia